jueves, 16 de mayo de 2019

Ante todo mucha calma

Buenos días a todos y sed bienvenidos a Gàbia de Grills, un lugar donde damos un relato diferente de lo va sucediendo. Yo soy Jose y hoy quiero hablaros sobre una cosa que me sucedió días atrás y viene al pelo el titulo de la canción de Siniestro Total. En esta entrada quiero hablaros de las diferencias entre las personas viscerales o pasionales (llámese como se quiera) y las cerebrales o serenas (llámese también como se quiera). Ahí va mi escrito, espero que os guste.
Estaba yo tan tranquilo, trabajando, en realidad había ido a aparcar el vehículo de la empresa en un parking grande. Al ver un sitio libre me dispuse a aparcar, marqué la maniobra, puse el intermitente, y como buen quisquilloso que soy a veces, realicé la maniobra de aparcamiento en batería, marcha atrás (llamadme maniático pero siempre que puedo hago esa maniobra, bueno, las manías no las curan los médicos dicen).
Mientras estoy haciendo la maniobra, fijándome siempre en el coche que ya había aparcado al lado de donde yo quería aparcar (para no golpearle, claro) de repente, noto que se ladea el vehículo de empresa que conduzco, expeditivamente miro hacia la derecha y veo otro coche que estaba en contacto con la furgoneta e inocente de mí pensé, que mal he hecho la maniobra para golpear al coche que estaba aparcado enfrente e hice una rápida maniobra hacia adelante para no seguir en contacto con el otro coche.
Cuando salgo del vehículo, resulta que veo el vehículo que estaba aparcado enfrente había salido sin mirar mientras yo hacia la maniobra de aparcamiento. Veo que sale de su vehículo el otro conductor le digo: “¿Que haces?” a lo que el hombre todo visceral y pasional me responde insultándome.
Claro, ante esto, poco puedes hacer, le explico que yo estaba en circulación y que era él quien debía fijarse antes de realizar ninguna maniobra para incorporarse, a lo que el hombre sigue insultándome y me dice que es mi culpa, claro, hay quien arrastrado por un momento visceral piensa que tiene razón siempre.
Le respondo que no, que la culpa la tiene él y me pide los papeles del seguro, seguido de esto, le espeto yo, habrá que llamar a la guardia civil y me contesta que no hay lo que hay que tener. A todo esto, le acompañaba una mujer que le ponía una cara a su acompañante que para qué.
Tras esto y mientras llamaba a la guardia civil, el hombre seguía insultado e increpando ( todo esto lo entiendo perfectamente, porque creo que tengo un poco mas de conocimiento que él, estaba movido por su propia visceralidad, tenia razón si o si).
Mientras venían los agentes de la autoridad o por lo menos yo los esperaba hice las correspondientes llamadas para que acudiese quien tenia que acudir. Siempre es mejor sentirse acompañado frente a algún que otro energúmeno, se produjo un hecho extraño, llegó otro hombre, mayor que el conductor del vehículo en cuestión y en un momento que estaban hablando este le dice: “Te callas, hablo yo”.
A continuación vino este hombre de mas edad a hablar conmigo con intención de arreglarlo todo, yo no le puse objeción ninguna, su amigo y la acompañante estaban bien, yo también y los coches solo tenían dos ligeros arañazos, nada reseñable, lo mas grave habían sido las descalificaciones de su amigo hacia mi persona. Observé en este hombre templanza, serenidad, una empatía y un querer arreglar las cosas. Mientras hablaba con él, llegó quien estaba esperando, di las explicaciones que tuve que dar y proseguí con mi trabajo. Estoy bien seguro que llegaron a un acuerdo o arreglaron las cosas de forma civilizada y provechosa para los dos.
Todo esto, mis queridos amigos, viene a la siguiente explicación, hay dos tipos de personas, unas son viscerales, temperamentales, pasionales y no son capaces de controlar sus impulsos debido a su naturaleza. Frente a estas hay otras que son serenas, tranquilas, que poseen templanza, siempre parecen estar sosegadas frente a los avatares de la vida.
Yo prefiero las serenas, es mucho mas fácil hablar y comunicarse con ellas. Son personas que saben alejar sus actos de sus sentimientos personales e incluso, a veces, son capaces de dar su brazo a torcer con tal de no llegar a un enfrentamiento personal.
Está claro que todos en esta vida tenemos salidas de tono y a veces somos presas de nuestros peores sentimientos, pero la solución está en tener el temple necesario para saber dominar esos sentimientos y no caer presa de ellos. Por eso siempre abogaré por la serenidad frente a la visceralidad. Pensadlo, en un mundo donde todos intentemos entender a quien tenemos delante, será mucho mas fácil coexistir.
Sin más me despido de todos vosotros hasta la próxima entrada y si os gusta lo que leéis, por favor, suscribíos, compartid y difundid por vuestras redes sociales. Hasta luego!!
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