martes, 24 de septiembre de 2019

El águila, la liebre y el escarabajo


Buenos días a todos y sed bienvenidos a Gàbia de Grills. Un lugar donde damos un relato más bien diferente de todo lo que pasa. Yo soy Jose y hoy os traigo otro relato breve en forma de fábula. Espero que os guste.
Era un día tranquilo, sereno y soleado, corría una leve brisa que invitaba a una liebre a salir de su madriguera para buscar su sustento diario. Y estando buscando y comiendo por aquí y por allá, de repente un águila que volaba en lo alto, divisó a la liebre.
Al lanzarse sobre ella, en una primera instancia, no consiguió atraparla con sus garras, y estando huyendo del águila, nuestra amiga liebre suplicó ayuda a un escarabajo que estaba cerca para que la ayudase a escapar del águila.
El escarabajo, que para nada era ni temeroso ni cobarde, se plantó delante del águila y le dijo que dejara en paz a su amiga la liebre, pero el águila, orgullosa y poderosa se rio del escarabajo, atrapó a la liebre, la mató y la devoró en su presencia.


escarabajo-pide-aguila-dejar-liebre



Desde ese día nuestro pequeño amigo juró venganza ante lo que había visto y vivido, y empezó a estudiar al águila y lo que hacía.
Se fijó en donde armaba sus nidos para poner sus huevos y como resulta que nuestro pequeño amigo también sabia volar, pues subía a los nidos del águila y haciendo rodar sus huevos, los hacia caer a tierra, rompiéndose.


escarabajo-nido-aguila

Viendo el águila que ninguno de sus huevos se salvaba y como tampoco sabía que estaba sucediendo realmente, recurrió a la ayuda divina y hablando con Zeus le solicitó un lugar seguro donde dejar sus huevos para que no cayeran al suelo y se rompiesen, tal y como lo hacían tan misteriosamente.
Zeus, atendiendo la solicitud del águila le dijo que dejase sus huevos en su propio regazo, que ahí estarían seguros. Parecía que el escarabajo ya no podía seguir vengándose del águila, pero este ideó un plan.
Hizo una pequeño bolita de estiércol, voló y la soltó sobre el regazo de Zeus, viendo Zeus que se había manchado con una bolita de estiércol y en su afán de sacudírsela, se levantó de repente haciendo caer todos los huevos que el águila había dejado en su regazo.


zeus-sacude-suciedad


Supongo que no hace falta que os explique la moraleja aunque si tenéis dudas sobre la misma no dudéis en ponerlo en los comentarios, estaré encantado de comentarla con vosotros.
Sin más me despido de todos vosotros hasta la próxima entrada y si os gusta lo que leéis, por favor, suscribíos, compartid y difundid por vuestras redes sociales. ¡¡Hasta luego!!

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