martes, 31 de marzo de 2020

La zorra a la que se le llenó el vientre


Buenos días a todos y sed bienvenidos a Gàbia de Grills. Un lugar donde damos un relato más bien diferente de todo lo que pasa. Yo soy Jose y hoy  toca fábula, de estas que nos hacen utilizar eso que llevamos sobre los hombres que se suele llamar… si, eso, cabeza.
Cuenta la leyenda que en un día de invierno, cuando hay poco alimento que llevarse a la boca, andaba una zorra buscando precisamente eso, algo que llevarse a la boca, tremendamente delgada y famélica andaba nuestra amiga buscando y rebuscando por todos los escondrijos que se le ocurrían a la espera de poder saciar su hambre.
Y en un giro inesperado del destino encontró un tronco en cuyo interior unos cazadores que habían estado ahí hace poco preparando la caza, habían dejado escondidos todos sus avituallamientos para volver más tarde y por supuesto, comérselos.

fábula-zorra-llenó-vientre


La zorra, que es inteligente pero no tonta valoró la situación y vio que era difícil que la sorprendiesen por lo que procedió a entrar al tronco para comerse la comida de los cazadores. Había tanta comida y toda se la comió, que a la hora de volver por sus pasos, es decir, marcha atrás, se encontró que había hecho tapón de tanto que había comido y le era imposible salir del tronco que en ese momento la aprisionaba.
Viendo que su plan era un completo desastre, nuestra amiga empezó a pedir ayuda a quien pudiese oírla, a lamentarse y a llorar ya que se veía presa sin posibilidad de escapatoria, a lo que otra zorra la escuchó y acudió a ver que sucedía.
Nuestra amiga, entre gimoteos y lágrimas le contó lo que le estaba sucediendo y que temía que los cazadores volviesen a buscar su alimento y en vez de encontrarlo, la encontrasen a ella y que algo fatal pudiese sucederle, a lo que su congénere le espetó con un gran sarcasmo puesto que el relato que había escuchado no le había gustado nada ya que le hubiese gustado llevarse a ella también algo a la boca para saciar su hambre, ten paciencia, con el tiempo volverás a tener la figura que tenías al entrar y podrás salir sin problemas.
Esto nos enseña que la paciencia es una de las mayores virtudes que se puedan tener y que el tiempo lo pone todo en su sitio sin necesidad ni de pedir permiso ni de que se tenga que forzar nada y sobretodo que todo lo que puedas hacer por ti mismo, hazlo porque nadie más que tú lo hará lo mejor posible a tu propio gusto.
Sin más me despido de todos vosotros hasta la próxima entrada y si os gusta lo que leéis, por favor, suscribíos, compartid y difundid por vuestras redes sociales. ¡¡Hasta luego!!

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2 comentarios:

  1. El contrapunto de la paciencia es el no disponer de tiempo, así que la zorra tenía un problema

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    1. Si, el problema fue que no calculó las consecuencias de sus actos, si hubiese sacado la comida del tronco y se la hubiese comido fuera... sería otro cantar, aunque no habría fábula.

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